A un siglo del Reventón


Tembló la tierra que luego se haría negra. Altísimo el chorro que alcanzaría las primeras páginas de todos los periódicos alrededor del mundo (ocho días duró). Reventó el Barroso II (R 4). 14 de diciembre de 1922. Cabimas se llenó de ojos que la miraban, de bocas que la nombraban, de mentes que la pensaban, de pies dirigiéndose hacia ella. Comenzaría su siguiente fundación, ahora como ciudad petrolera.

Próximo el primer centenario del evento donde nació la Venezuela que conocemos.

Es lo que queremos con este espacio: hablar sobre Cabimas.

¿Qué somos?

¿De dónde venimos?

¿Cuál nuestra identidad más allá de negar ser maracuchos?

¿Qué hacemos?

¿Qué se llevan los que se van? ¿Qué dejan? ¿Qué extrañan?

¿Qué seremos?

La idea es pensarnos y encontrarnos a partir de estas preguntas (o de otras que se les ocurran). Queremos dejar algo en este primer centenario (el único que viviremos). Algo que puedan leer las siguientes generaciones, bien de quienes seguimos acá, bien de todos aquellos que se regaron por el mundo.

Todo esto surgió a partir de la iniciativa de mi amigo Jhoan Vivas. Me dijo que organizáramos una conversa para ese día. Que nos reuniéramos para hablar sobre nuestra identidad. Por supuesto, le dije, aún a riesgo de querer monopolizarla. Me conozco, hablo demasiado. De ahí que le propusiera invitar a la gente a escribir a partir de una serie de preguntas (así no habría límites de tiempo ni de formatos). Las pensé mientras rodaba en mi bicicleta, del Amparo al Casco Central. Pensé organizar un concurso de décimas. Décimas centenarias, lo quiero llamar. Pensé también en hacer un registro fotográfico junto a mi hermana Madia. Me la paso rodando por Cabimas, me la paso pensando.

¿Cuál la identidad que a todos nos atraviesa? Por ejemplo, mi madre es del oriente del país. Me crió junto a su pareja, un italiano que se vino muy niño para acá. Soy cabimense (o cabimero) de primera generación. La familia de Jhoan es de la Región Andina... Cada quien con su historia. De eso hablaba con él, de la Cabimas que cada uno vivió en su casa, y de la que todos compartimos al encontrarnos en sus calles. De eso quiero que hablen con nosotros.

Escriban lo que somos, pinten lo que somos, canten lo que somos, declamen lo que somos...

Siéntanse libres de aportar en los comentarios y en este correo: barrosocentenario@gmail.com.


Cien años que nos trajeron hasta este ahora. Cien años de aquel temblor que aún resuena en nosotros.

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